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domingo, 23 de junio de 2013

El hombre de acero

.Superman Begins: Electric Boogaloo


Productor. Ah, qué puesto tan curioso. Pones a una persona en el puesto de productor y la gente se cree que el resultado va a ser igual que su obra. Recordemos que Spielberg ha producido Transformers y que Tarantino ha producido El hombre de los puños de hierro, señores. Deberíamos aprender de una maldita vez que da igual a quién pongas de productor: no va a significar nada. Algunos tardan más en darse cuenta de esto, otros lo ven de inmediato.

Mi límite es este.

Todos conocemos la historia: Kriptón se va a la mierda y unos tipos lanzan a su hijo al espacio porque supongo que no había cubos de basura cerca. El niño crece para convertirse en un héroe con el increíble poder de volverse irreconocible al ponerse unas gafas, se enfrenta a villanos de todo el universo, consigue como némesis a un calvo multimillonario y por algún motivo la kriptonita le da alergia. Solo que en este caso no hay calvos multimillonarios, es prácticamente un enviado de los dioses y se desayuna la kriptonita por las mañanas porque resulta que no, que ahora tiene asma y le sienta mal la atmósfera de Kripton.

He soportado Eragon, creo que podré con esta "adaptación".

Hitchcock dijo una vez algo sobre las líneas de que un mal guión podía dar lugar a una buena película si el director era hábil. Desafío a cualquier director a que tome la basura que ha escrito David S. Goyer (coguionista de El Caballero Oscuro y guionista de Call of Duty: Black Ops 2, como no dejan de recordarnos) y saque algo mínimamente coherente. La historia de Kal-El/Clark Kent/Superman es un lío inconexo de eventos que ocurren para tratar de evocar un desarrollo inexistente, despedazando la clásica estructura de presentación, nudo, desenlace no para experimentar sino como muestra de la incompetencia del guionista, y mostrando unos personajes tan planos y típicos que aunque lleve escuchando sus nombres durante toda mi vida los estoy comenzando a olvidar. No hay sentido alguno de progresión, logro o desarrollo, los personajes son estúpidos e incoherentes en sus acciones, el objetivo de los villanos es absurdo, el propio hecho de que los villanos existan es absurdo, nunca se llega a saber exactamente cómo funcionan los kriptonianos, la trama no introduce adecuadamente a ninguno de los conflictos ni personajes, y en general nadie sabe qué está pasando.

Para ser una película de superhéroes hay sorprendentemente muy poca acción. Uno diría que es para centrarse en el desarrollo y el conflicto interno de su reparto, pero al no haber ni desarrollo ni conflicto interno al final todo lo que se tiene son minuto tras minuto de exposición redundante, motivos vacíos y progresión sin sentido. Esta es de las pocas veces en las que realmente he cuestionado el talento de un guionista y me he preguntado quién habrá sido el idiota que le ha pagado. Y la gente dirá "pues hazlo tú, seguro que te va mejor".

Pues dadme el guión, venga. Dádmelo y escribiré en una hora borracho algo mejor. Cualquiera puede escribir algo mejor que esta basura.

Pero esta no es una cesta de dulces manzanas con una desafortunada fruta en putrefacción. Todas las manzanas huelen raro. Zach Snyder continúa con su estilo clipero, y "el visionario director de 300" copia convenciones y ofrece planos vacíos de contenido. Confuso en la acción y pedante en la pausa, Snyder no encuentra su lugar cómodo en esta obra, y su simbología que transforma a Superman en un Jesucristo alienígena no hace sino añadir insulto a la injuria. Luego tenemos una banda sonora mediocre, un montaje pasable, una fotografía típicamente gris y en general un producto que no se sostiene sobre su propio peso. Si acaso el reparto logra seguir adelante sin que nadie haga mal su trabajo (algo de talento tenía que haber), pero a nivel general esta es una de las mayores basuras que veréis en mucho tiempo. No merece la pena ni piratear esta abominación: no merece vuestro tiempo.

viernes, 17 de mayo de 2013

Objetivo: la casa blanca

.Con los terroristas


Muchos quizá lo desconozcan, pero durante la Segunda Guerra Mundial el cine sirvió como propaganda para inspirar valor y confianza en el ejército estadounidense y hacer que la gente tuviera la seguridad de que iban a ganar la guerra porque "mira qué fuertes y listos somos y qué idiotas y crueles son ellos". Películas como Todos a una sirvieron para mantener los espíritus de la gente en tiempos oscuros, pero con el tiempo el cine ha ido perdiendo ese papel propagandístico (salvo excepciones).

¿O quizá no?

Hará ya cosa de un mesecillo que Kim Jon Un dijo eso de que la Tercera Guerra Mundial "podría empezar hoy o mañana". Y esta deliciosa comedia parece ser una respuesta a esa amenaza que ahora parece vacía: una parodia a la paranoia y las absurdas preconcepciones que seguramente tendría el común denominador estadounidense cuando el líder norcoreano pronunció esas palabras. Durante una visita política de unos miembros de Corea del Sur, se produce un misterioso ataque terrorista en el que "una facción desconocida" declara la guerra a los EE.UU y comienza a matar a todo el mundo sin una casus beli porque fuck the police. Es evidente desde el principio que es Korea del Norte porque, bueno, son asiáticos y hay noticias de Korea del Norte durante varios momentos de la introducción, así que está bien que la película nos quite de encima esa falsa intriga para que nos podamos centrar en la gloriosa, gloriosa comedia satírica.

La película se ríe brillantemente de todos y cada uno de los clichés de la parafernalia estadounidense, desde el presidente de la Nación, al que presenta boxeando con su jefe de seguridad y conviviendo con su magnífica familia, hasta las facciones que se oponen a los EE.UU, mostrando a unos norcoreanos cómicamente crueles, diciendo frasecitas amenazantes de tal manera que sólo les faltaría la risa malvada para ser Pierre Nodoyuna. Korea del Norte inicia una guerra relámpago sobre los EE.UU, captura a los altos mandos de la Casa Blanca, y mientras que otros altos mandos intentan lidiar con la situación, el jefe de seguridad vive su propia Jungla de Cristal tratando de evitar que los atacantes consigan obtener los códigos del "misterioso" proyecto Cerberus. La comedia está servida desde el primer momento, con unos personajes principales brillantemente estereotípicos, unas escenas de acción vacías de contenido, planos típicos de la bandera estadounidense y frases inspiradoras cada tres minutos. Todo remite a esa paranoia y esa necesidad de recluirse en una burbuja para empezar a masturbarse y convencerse a uno mismo de que no, nadie puede ganarnos porque "¡mira lo que estamos haciendo en esta película, somos la hostia!"

O al menos así es como he querido verla. Algunos me dicen que estoy equivocado, y a juzgar por el silencio en la sala daría por sentado que la película está intentando tomarse a sí misma en serio. Pero una obra tan estereotípica, retrógrada y exacerbadamente patriótica tiene que ser una parodia ¿verdad?

¿Verdad?

lunes, 25 de febrero de 2013

Siete psicópatas

.Ni los muertos conocen la paz de este mal

Yo... yo no sé qué ha pasado. Quiero ir con mi mamá...

Un guionista intenta escribir una historia sobre siete psicópatas que... hacen cosas... pero no cosas de psicópatas. Quiere rehacer el género y contar una historia de emociones y personas y deconstruir las preconcepciones de la gente. Curiosamente a través de sus amigos, que viven del rentabilísimo negocio de secuestrar perros, acaba conociendo a un puñado de psicópatas que coinciden bastante bien con las descripciones de los psicópatas que él estaba ideando... o algo así.

¿Sabéis? Cuando voy a ver una película espero que me sorprenda y que cambie mi perspectiva sobre el noble arte que es el Cine. Quiero ver algo inesperado, algo distinto. Y Dios, las últimas películas que he visto no me habrán complacido, pero al menos no eran ESTA. Lo noto. Noto como mi cerebro está intentando olvidar esta película y la vi ayer. Mientras escribo este artículo siento a mi cerebro luchar por recuperar la poca información que queda y juntarla para hablar de este producto, pero sé que es tarde. El cadáver está enterrado, estoy quemando mi camisa manchada de sangre.

No me arrepiento de nada.

Pero me centraré, al contrario que esta película, esta condena y este exacerbado insulto a la inteligencia y la madurez. No quiero hacerlo porque voy a tener que ir a terapia después, pero voy a hablar sobre cómo este guión que parece escrito por un chico de quince años que acaba de ver Snatch, cerdos y diamantes suelta personajes sin construir, conceptos sin desarrollar y situaciones sin sentido como si ellos solos fuesen a hilar una historia. Todo ocurre porque alguien ha dicho que no estaría mal que pasase, los personajes tienen personalidades absurdas en el sentido más literal de la palabra, y toda pretensión de estructura o dirección está en un lugar mejor. Para ser exactos muerta.

Martin McDonagh, nombre que recordaré por siempre para evitar tener que asistir a cualquier película que este capullo sin talento haga en el futuro, se cree Dios al crear un universo que bebe a sorbos recortados del charco que yace junto a la fuente de las filmografías conjuntas de Guy Ritchie y Quentin Tarantino, soltando idioteces y haciendo frikadas porque eh, eso les funcionó a ellos ¿por qué no a mí? El problema es que él no tiene ni idea de por qué el mundo gira, no sabe lo que hace de los personajes atractivos y sobre todo no tiene ni idea de cómo se escribe un guión. Cada nuevo minuto de este metraje me hace cuestionarme mi salud mental y la del tipo que, en vez de clavarle un picahielos en la nuca, le dio a McDonagh el presupuesto para hacer este montón de smecma.

Y sí, he dicho smecma. Es una mierda reseca, un resto de la paja de otro que recuerda a una mala idea. Esta basura es tan colosal que no llega ni a la categoría de paja mental. Sé que no estoy criticando a esta película sino que estoy quejándome, pero esta mierda tiene tan poco sentido y estructura que no sabría por dónde cogerla. Pero lo intentaré: está mal dirigida, no tiene moral ni dirección, ni sentido, ni lógica, ni madurez, ni autoconsciencia, ni calidad, ni nada. Es una pérdida de tiempo, y si tengo que padecer a alguien no son a mis pobres amigos a los que arrastré a este subproducto. Es al pobre proyector que tiene que ver esta película una vez, y otra, y otra, y otra, y otra, y otra, y otra.

El infierno existe. Lo estáis viendo.

sábado, 19 de enero de 2013

Los miserables

.El teatro en las pantallas

Hace un par de años El discurso del rey arrasó en los Oscar y fue criticado por ser una película muy 'steak', conservadora y programada para ganar más premios que Ben Hur. Ahora Hooper ha vuelto para hacer una adaptación de uno de los musicales más prestigiosos de la Historia con un reparto de estrellas ¿quién quiere un solomillo?

El guión, tomado directamente de la obra de teatro sin variar una sola coma, es una historia coral de la Francia anterrevolucionaria centrada en Jean Valjean, un preso que huye de la libertad condicional para forjarse una nueva vida. Por lo general cuando se hace una adaptación se le suele dar un sabor propio o buscar algún recurso para justificar su existencia. Sin embargo aquí Hooper rehuye de la originalidad como si fuera la peste y se limita a adaptar punto por punto el celebérrimo musical, como si fuese una de esas dramatizaciones de Estudio Siete pero con más presupuesto. La trama avanza mayormente a través de una serie de canciones pegadizas pero tradicionales, interpretadas de forma irregular por un reparto que conoce el desgarro de Hathaway en 'I live a dream' (que lleva pegado a la frente "dame un Oscar, por favor") y la mediocridad de Crowe a lo largo de todo el metraje, poniendo cara de malote pero exhibiendo una voz angelical más típica de Operación Triunfo que de un hombre inmisericorde a la hora de cantar.

La película se alarga durante más de dos horas que pasan a toda velocidad, pero incluso con un margen temporal tan amplio no logra dar pie a que conozcamos a más de dos personajes, y teniendo en cuenta que esta es una obra coral con cerca de una docena de protagonistas esto es un problema. Javert y Valjean logran exhibir una visión superficial de sus respectivos dramas interiores y se conforman como personajes atípicos y atractivos, mientras que el resto del reparto son un chico guapo, dos rufianes, un par de pechos, un niño que sólo existe para dar pena cuando muera, otro par de pechos y una mujer que se prostituye para ganar un Oscar. A pesar de que la trama se centre en los personajes transmite muy poco de su personalidades a través de las decenas de canciones y echa por tierra cualquier preconcepción de que esto sea una película. Porque el gran problema de 'Los miserables' no es que sea una obra programada para los Oscar.

Es que es una obra de teatro.

Hooper enfoca con angulares un París increíblemente idealizado y de colores brillantes y, aunque logra sacar más de un plano de sublime belleza plástica, hace cualquier cosa menos narrar. La historia cuenta en vez de mostrar, la cámara se limita a hacer planos bonitos pero generalmente vacíos y el guión... en fin, el guión es control C, control V. El gran problema de 'Los miserables' es que no hace honor al Séptimo Arte. No pertenece al Séptimo Arte y si se acerca a la grandeza de Jesucristo Superstar o Dancer in the Dark. Es una película cobarde, conservadora, que simplemente adapta un material que sabe que tiene prestigio y lo adorna para que todos aplaudamos y lloremos. Es todo fachada, pero en el fondo puedes ver los telones correrse al final de cada escena. Una adaptación al cine no debería ser una reproducción exacta. Esta no es la obra que merece el siglo XXI.

lunes, 7 de enero de 2013

La noche más oscura

.Los buenos lo hacen por las malas

Bin Laden se está pudriendo en el fondo del océano desde hace varios meses, pero todavía podemos aprovechar para hacer una película que levante un poco de polémica sobre cómo se le ha capturado ¿verdad?

Claro que sí.

La película abre diciendo que está basada en hechos reales y comienzo a arrepentirme de haber entrado en la sala. Continúa mostrando las capturas de audio de las cajas negras de los aviones secuestrados en el 11-S y a mi lamento se suma la pregunta: "¿no habíamos acabado ya con el patriotismo de United 93?"

Luego comienza la primera escena y un equipo de la CIA tortura violentamente a un colaborador de Al Qaeda. Retiro lo dicho, esto puede ser interesante.

Así que esta película va sobre cómo capturaron a Bin Laden y sobre el movimiento que hubo entre bambalinas, torturando a todo el mundo como si fuese la única forma de mantener una conversación y dando más palos de ciego que, bueno, un ciego dando palos. La cosa es que Kathryn Bigelow, quien ya ofreció un retrato sereno de la vida militar en Oriente Medio con En Tierra Hostil podía haber hecho trampas y habernos restregado por la cara lo duros y violentos que son los estadounidenses y oh la tortura y Guantanamo y blah, blah, blah. Pero por suerte decide continuar en su tradición pseudo-documental y hacer una dramatización poco dramática, donde los eventos simplemente se presentan y nos deja al público decidir si el fin justifica los medios o no.

El problema es que no lo hace muy interesante.

Como ya dije en El Dictador es necesario que la acción atraiga a la gente y que haya personajes o arcos que nos hagan desear ver qué pasará a continuación. No es así en este caso. La primera mitad del metraje son una serie de torturas donde unos cuantos musulmanes sufren tanto que bastaría con poner un número de teléfono para hacer un anuncio para una ONG de caridad, y la otra mitad del metraje consiste en la operación para asesinar a Bin Laden y es la excusa perfecta de Bigelow para mostrar a la Delta Force metiendo más la pata que Goofy en un campo de minas. El producto final dura casi tres horas y parecen diez. Es una experiencia plúmbea, cansina, redundante y poco interesante, con unos personajes construidos de forma irregular, que al principio son sólo herramientas para la trama pero luego cobran un cierto protagonismo sin nunca llegar a tener tanto peso. Los eventos rigen el metraje, pero el problema es que están tan alargados y son tan indistinguibles los unos de los otros que cuando la puerta se abre y ves por vigésima vez a un operativo estadounidense dar una paliza a un musulmán empiezas a buscar una cerilla para incendiar la sala. Al menos así pasará algo.

Pero parezco ser el único idiota que lo piensa. La crítica ama esta película y parece ser una de las favoritas para los Oscar. Al menos podía entender por qué se corrían con Avatar, pero me da mucho miedo que sólo les guste esta película porque "oh, es realista y cruda y gris". Mi puta vida sentimental es realista y cruda y gris, pero si hiciera una película de tres horas el resultado sería el mismo: están los elementos tan separados que se pierde el interés. Es como un chicle, al principio está bien, pero a los diez minutos lo único que tienes es un trozo de plástico insípido en la boca. La noche más oscura es un plástico reseco y mohoso cuando termino con él y va a por el Oscar.

Hay que joderse.